La magia del orden, de Marie Kondo

   ¡Hola guisantillos! ¿Cómo va todo?

   El verano anterior llevé a cabo una re-decoración en mi habitación. Era un caos absoluto: lleno de muebles con los que tropezabas, acumulaciones de cajas y libros en las esquinas, un armario eternamente desordenado que rebosaba, una puerta que no se abría bien de la cantidad de bolsos que tenía colgados tras de sí, una alfombra vieja y fea, estanterías llenas de peluches (algunos de ellos de cuando tenía 6 años o menos), figuras y muñecas... y sobretodo polvo; mucho polvo (y arañas, pero ese problema continúa: desventajas de las vistas al monte). Digamos que, para limpiar la habitación (o parte de ella), tenía que fijarme un día y encerrarme en ella mañana, tarde y noche. Fun fact: soy alérgica al polvo. 
   Como podéis imaginar, estaba hasta las narices de todo eso y, como caído del cielo youtube me recomendó un vídeo (no recuerdo de quién) y descubrí este libro. Mi bote salvavidas: La magia del orden, de Marie Kondo; que revolucionó mi mente, entorno y economía. 
   Ojalá tuviera fotos del antes y el después, porque os juro que no hay color (¡tengo testigos!).


   Quizás algunos sepan que soy un poco obsesa el orden (irónico, después de describir mi antigua habitación). No a niveles enfermizos claro, digo lo de obsesa porque me gusta exagerar, pero si que me gusta ver las cosas ordenadas y en su sitio, mientras que los ambientes abarrotados y desordenados me generan cierto mal estar. Soy de esas personas que creen que todo tiene un lugar en este mundo, lo difícil es encontrarlo. 
   Marie Kondo ha desarrollado un método de organización eficaz (conocido como el método konmari)  que tiene en cuenta al individuo y sus sentimientos, ya que la regla estrella de este método es conservar únicamente aquello que te inspira felicidad.  

   "¡Qué estupidez!" pensaréis algunos. Bueno, vale, los libros de clase no me hacen precisamente feliz, pero los necesito, como muchas otras cosas, ya sean garantías de compra o una goma de borrar. Evidentemente necesitamos cosas en nuestro día a día que no nos hacen especialmente felices, pero seguro que en tu vida hay un montón de objetos que ya no te aportan nada (intentaré explicar esto mejor un poco más adelante).


   El libro se divide en 5 capítulos donde trata diferentes temas:
  1- ¿Por qué no puedo tener mi casa en orden?:
   En este primer apartado la autora nos narra un poco su experiencia en el mundillo de la organización. La mayor parte de la gente da por hecho que ordenar es algo natural y que todos saben como hacerlo. Desde pequeños nos dicen "ordena tu cuarto, o tu armario" pero ¿realmente te han enseñado a hacerlo? No es sólo poner las cosas donde estaban antes, es encontrar su lugar, y si te dedicas a acumular cosas en un mismo sitio sin ton ni son, probablemente nunca tendrás nada ordenado, sólo cosas guardadas. 
   El siguiente punto que trata en este capítulo es el como organizar. Hay gente que ordena un poco cada día: Un día tira esto, otro día guarda los calcetines, otro los libros del salón... Lo que nos propone Kondo es ordenar todo de una vez. Me explico: Evidentemente no vas a ordenar la casa en un día, pero sí que puedes ordenar todos tus libros, por ejemplo. Y este es otro punto importante: Ordenar por categorías, no por ubicación. La mayoría de la gente (y en mi casa por supuesto también) decide ordenar el salón, la cocina... Lo que hay que tener claro es que el desorden surge por la acumulación de cosas. Si tienes 300 libros probablemente no tengas donde meterlos y siempre habrá libros en el salón, habitación, baño... por eso es importante ordenar por categorías: Coger todos los libros, labiales, etc y ponerlos en un montón. Es entonces cuando te das cuenta de la cantidad de cosas que tienes, las que realmente usas, las que te gustan y las que no. El verano pasado doné a la biblioteca más de 20 libros y llegué a ganar en sólo un mes más de 200€ vendiendo cosas que tenía en mi habitación y que no me aportaban nada; Ya fueran videojuegos que no me entusiasmaron y no volveré a jugar, alguna figura que en su momento me encantó pero que ya no me decía nada y estaba ahí ocupando sitio y cogiendo polvo... Creo que ya os hacéis una idea de lo que quiero decir, ¿no?

   2- Primero desecha: 
   Como ya he dicho, el desorden surge de la acumulación de objetos innecesarios, así que lo primero es identificar dichos objetos y deshacernos de ellos, ya sea mediante venta, donación o tirándolo a la basura (siempre como última solución). ¿Cómo identificar dichos objetos? Como ya dije, lo primero es poner la categoría de objetos en un lugar amplio donde podamos manipular bien el montón. Lo siguiente es tocar cada objeto y analizar las sensaciones que desprende en nosotros: ¿Me hace feliz? O en su defecto ¿De doy uso? ¿Es realmente necesario? ¿Volvería a comprarlo? ¿Me es cómodo/ me sienta bien? (en caso de la ropa, el calzado o el maquillaje), ya que al principio cuesta más identificarlo, aunque siempre tenemos más preferencia por unos objetos que por otros. También se puede dar el caso de que despierten sensaciones negativas, como una fotografía de alguien que no apreciamos, o una bandeja que nos regalaron y en realidad nunca nos gustó.
   A mí me costaba horrores deshacerme de las cosas porque ¿y si lo necesito? ¿y si lo hecho de menos? ¿y si...? Y si nada. No me arrepiento de haber dejado atrás ni una sola cosa, y eso me ha hecho darme cuenta de lo saturada que estaba. Y, sinceramente, ahora que está todo más ordenado y a la vista, me doy cuanta de que sigo teniendo cosas que no uso o no me aportan nada y que voy dejando ir (hoy, por ejemplo, me ocurrió con los labiales; hace unos días con los sujetadores...).

   A la hora de proponernos empezar a desechar, la autora propone seguir un orden de categorías, a saber: ropa, libros, papeles, objetos varios (como maquillaje, vajilla...) y por último objetos sentimentales (recuerdos, fotografías...). Dicha propuesta se debe a que, por norma general, es mucho más fácil "confesarte a ti mismo/a" que no usas una prenda desde hace años por lo que sea, que decidir deshacerte de algún objeto con valor sentimental como, yo que sé: las fotos de la orla de graduación, o algo así. Si tienes dudas sobre una prenda, zapato, maquillaje etc, lo mejor es probarlo y ser objetivo en cuanto a cómo nos sienta.


   También es importante destacar qué pretendemos alcanzar con este "ritual". Evidentemente pensarás "pues ordenar la casa"; bien, pero para esto hay que ser realistas y tener en cuenta nuestro estilo de vida: si tienes 50 vestidos de fiestas y NUNCA sales de fiesta ahí hay algo que deberías replantearte. El verano pasado, cuando llevé a cabo el método conservé unos zapatos azules preciosos que solo usé una vez para una sesión de fotos (y nos tenía desde hace años); hace un par de días los llevé a vender porque NO USO TACONES en mi día a día (y me eran incómodos, un pie me quedaba más grande que el otro) , y si me apetece usarlos porque hay algún tipo de evento en el que no sea necesario caminar mucho, tengo unos zapatos negros maravillosos con menos centímetros.

   Otro de los puntos que toca la autora, es que el momento del orden tiene que ser privado y sin distracciones, para poder plasmar en la tarea toda tu atención. ¿Qué quiere decir esto? Hazlo solo/a y sin música o televisión de fondo: en silencio. Conecta con los objetos que tienes entre las manos.

    Por otro lado, tienes que tener en cuenta que debes empezar el método con tus cosas.  Los objetos de tu madre probablemente no te transmitirán nada, pero a ella sí, por eso es tan importante que cada uno/a se encargue de lo suyo. ¿O a ti te gustaría llegar a casa y descubrir que han tirado algunas de tus cosas? Seguro que no.
   Y sobre todo: nunca le des el objeto del que te quieres deshacer a otra persona de tu familia, porque es como pasarle el problema a ella y, probablemente, seguirás viendo ese objeto por todas partes. Ahora bien: si sabes que ese objeto puede interesarle porque es su estilo, lo necesita o ha manifestado deseo por él no hay problema, porque le dará el uso que tu no le estás dando.

   3- Como organizar por categorías:
   En este capítulo Kondo nos explica... bueno, pues eso, como organizar cada categoría: como doblar y guardar la ropa, que métodos de almacenamiento son los más óptimos, la importancia de tratar a los objetos con cariño y respeto, como organizar los papeles y el material de estudio, la realidad sobre el típico libro que no has leído y tienes desde hace años pero dice "algún día"...
   Si buscáis "Metodo konmari" en youtube encontraréis tutoriales de como guardar la ropa. Yo necesité hacerlo, ya que las palabras no me bastaron para entenderlo xD


   Importante: Tomar nota de las características de los objetos que conservas y los que no; suelen tener un esquema común: a lo mejor te das cuenta de que odias los jerseys con cuello en pico, o que los pantalones de cintura baja no te quedan bien. Escribirlo te ayudarán a interiorizar estas ideas y no cometer los mismos errores cuando tengas que comprar algo.

   4- Como ordenar tus cosas:
   Aunque parecido al anterior, aquí reflexiona de manera más global sobre los métodos de organización tradicionales y modernos y, sobretodo, el ordenar las cosas por frecuencia de uso (spoiler: si lo que no usas está al fondo se quedará para siempre en el fondo, sea por pereza o sea por olvido), y la importancia de despejar las superficies, así como el efecto de las etiquetas en nuestra cabeza.

    Los más mágico del libro fue descubrir que esta mujer siente la misma pasión que yo (o similar) por las cajas. ¡Ya no me siento sola! Alguien más sabe apreciarlas como se merecen.

   5- La magia de la organización:
   Este es otro capítulo en parte reflexivo, en parte teórico, que, sinceramente, no sabría muy bien como resumir. Digamos, a grandes rasgos, que cuando te rodeas solo de cosas que te inspiran felicidad te sientes más a gusto y, al mismo tiempo, el estar pendiente de menos cosas, te ayuda a concentrarte en aquello que más te importa/gusta.


   A parte de toda la información útil para ordenar, Kondo también reflexiona sobre el consumismo y el mundo actual, lo cual creo que es importantísimo; aunque ahora lo veo clarísimo, tanto que me parece hasta descarado, lo cierto es que antes no era consciente de muchas cosas que las empresas te meten cada día por los ojos y oídos y de su propósito. Después de leer durante un rato puedo decir que noté un "click" en mi cabeza. A raíz de esto empecé a investigar más y, a día de hoy, mis ganas de comprar cosas son más bien escasas por toda la explotación y contaminación que tiene tras de sí cada producto que compramos, especialmente si son de producción rápida.
   A sí que sí: he pasado de ser alguien que decía "me aburro, vamos de compras" (aunque no tuviera un puto duro. Importante) y que todo me gustara y me pareciera maravilloso, a no sentir la necesidad de entrar en las tiendas, evitar hacerlo en algunas ocasiones o examinar los objetos sin que despierten ningún deseo o interés en mí.


   Después de todo este royo sobre lo que los objetos nos dices quizás penséis que Marie Kondo está un poco chalada, pero hay que tener en cuenta que Japón estuvo muchos años ligado al animismo (por eso se habla de que las espadas tienen alma y cosas así) y ese tipo de creencias siempre se conservan de un modo u otro; creer en ello o no es cuestión de cada una/o. Lo creáis o no, esto ayuda a la gente que es muy apegada a los objetos, porque ella propone darle las gracias antes de dejarlo ir, lo cual hace que nos sintamos menos culpables por deshacernos de él.

   En resumen: creo que es un libro que debería leer todo el mundo. TODO el mundo.

  Como ya he dicho todavía sigo sacando cosas de mi vida y me quedan algunas otras por vender. El cambio de ver mi habitación sumida en el caos a tenerla tal y como está ahora fue, en efecto, una experiencia mágica, y lo más maravilloso de todo es que no se ha vuelto a desordenar.


   Un año entero con un armario perfectamente ordenado y sin cajas y muebles por el medio... Ni en mis mejores sueños. ¡Y la de cosas que me quedan! Aún esta semana quité más ropa de mi armario; esto de debe a que: al ser perfectamente consciente de todas mis pertenencias y poder verlas, me doy cuenta con más facilidad con las que "conecto" y con las que no, por eso a veces veo un objeto varias veces en un día o durante unas semanas y mi cabeza ya dice "sácalo de ahí". A este paso acabaré siendo minimalista. Ok; no.

 Pues eso: leed el maldito libro, que han sacado la edición de bolsillo (también está disponible en digital). Una amiga lo leyó hace unos días y me dijo que ahora hay eco en su habitación, que está encantadísima de la vida y le pareció fascinante (y no es una persona que haya leído pocos libros). 
 
   Muchas gracias por pasaros, leer y comentar. ¡Un saludo y hasta la próxima!